Reflexiones sobre la moral #sersiendo

“Lo que hace tan difícil ver el mundo con claridad
no es su extrañeza, sino su normalidad.
La familiaridad puede cegarnos.”
Robert Pirsig
“Es necesario comprender para creer,
pero hay que creer para comprender.”
Paul Ricoeur
Estoy leyendo un manuscrito inquietante: Lila, indagación sobre la moral de Robert Pirsig (pronto saldrá publicado en español por primera vez en la Editorial Sexto Piso / YA SALIÓ, leer adelanto aquí). Este texto habla de nuestras dudas acerca de las cosas que decidimos o no en un momento determinado, habla sobre la sociedad y cómo se deciden cuáles actitudes son morales y cuáles no. (Yo me considero una libre pensadora, me gusta indagar profundo en las ideas que tengo. Cuando leo un texto que me motiva a pensar más, a vivir mejor, siempre me siento recompensada y feliz de ser una lectora apasionada.) Veamos algunos datos biográficos de Pirsig…
Robert Pirsig (1928) es un escritor norteamericano nacido en Minneapolis, su primer libro es Zen y el Arte del Mantenimiento de la Motocicleta: Una Indagación sobre los Valores. En él esboza su filosofía sobre lo que Pirsig llama Metafísica de la Calidad a través de una historia autobiográfica en la cual relata su viaje en motocicleta a través de EEUU. Se publicó por primera vez en 1974 y aún se mantiene vivo en el gusto de los lectores. En ese mismo año el autor fue reconocido con el Premio Guggenheim por su trabajo. La secuela de Zen y el Arte… es Lila…, del cual les platico hoy, publicado por primera vez en 1991 (en inglés).
Pirsig fue un niño precoz, con un coeficiente intelectual alto (IQ) y con problemas de tartamudez. La escuela formal fue un problema para él, se le dificultaba mucho. Luego estudió en la Universidad de Minnesota en 1943, de la que fue expulsado, y estuvo dentro del ejército de los Estados Unidos en Corea, volvió y recibió finalmente su licenciatura en letras en 1950. Luego asistió a la Universidad Hindú de Benarés en la India para explorar más a fondo la filosofía oriental. En 1954 se casó con Nancy Ann James, y tuvieron un hijo, Chris, en 1956 y un segundo hijo, Theodore (Ted) en 1958. Se ganó la vida aceptando trabajos como autónomo y enseñando Inglés de primer año, Pirsig estuvo en 1960–1963 entrando y saliendo de instituciones mentales, sufrió en esa época un colapso mental; fue tratado con terapia de electroshock. Pirsig se divorció de Nancy en 1978, casándose más tarde con Wendy Kimball. La pareja tuvo una hija, Nell, en 1981. Ha publicado algunas cosas más aparte de sus dos obras principales y evita ser el centro de atención, ha viajado a menudo por el Atlántico en barco, ha vivido en varios lugares de los Estados Unidos así como también en Suecia e Inglaterra. En 1979, el primer hijo de Pirsig, Chris – que había jugado un papel importante en Zen y el Arte del Mantenimiento de la Motocicleta – fue apuñalado en un robo en San Francisco.
zen-pirsig2“Pirsig plasma en este maravilloso libro el significado mismo de lo que el viaje representa en nuestras vidas: ya sea como el seductor anhelo de experimentar aventuras a través de diferentes lugares en un sentido estrictamente físico, o como el recorrido por parajes de carácter puramente espiritual. Zen y el arte de la mantención de la motocicleta conjunta ambos sentidos, apareciendo a nuestra mirada como un gran viaje iniciático, cuyo vehículo es una motocicleta.
Una de las grandes enseñanzas de este relato, que a la vez es una reflexión sobre la filosofía de todos los tiempos, radica en mostrarnos que de las cosas más simples y a primera vista menos relacionadas con el carácter profundo del mundo, como lo puede ser una motocicleta, podemos extraer la savia misma de la existencia. El viaje de Pirsig, por analogía, es el viaje de todo aquel que de alguna forma esté buscándose a sí mismo. Y el resultado generalmente es inesperado, sobre todo cuando, como le sucedió al autor, el punto de llegada y el punto de partida se encuentran fuera de él, en un otro, en un alter ego, en este caso llamado Fedro, clara referencia al tipo de locura benéfica de la que habla Platón. Pirsig y Fedro, su doble, son las dos caras del viaje que es la vida misma. Al final lo único que queda es una ligera certeza: los nombres cambian, mientras el viaje continúa indefinidamente.”
Entremos ya al tema de la moral… pero ¿qué es la moral? ¿de qué se trata eso de ser moral?

La moral son un conjunto de normas y creencias establecidas por un grupo social que rigen el comportamiento, la manera de actuar, establecen qué es lo “malo” y lo “bueno” con respecto a una acción. “Moral” proviene del latín mores que significa costumbre, digamos que el término moral no es por sí mismo bueno o malo sino que las costumbres son las que se vuelven perniciosas o benéficas. Está muy relacionado con la ética. Sólo que la moral va más allá y incluye también reflexiones del tipo metafísico: por encima de lo físico. Tiene que ver con cuestiones más abstractas como el Ser. Como la moral es un “producto” de un grupo humano está sujeta también a la cultura de dicha gente, a su historia, evolución y origen. (Aunque algunos como Scheler defienden que los valores morales son independientes del tiempo y del espacio, son indestructibles.)

“Un punto importante es que la moral depende de la experiencia, no sólo individual sino colectiva.”

Es un convenio de ese grupo, una aceptación, y funciona como una “ley” controladora de la vida pública y en sociedad. Busca que tengamos una especie de guía, de código de acción que permita que las cosas no se salgan de control, en otras palabras REGULA, CONTROLA, OBLIGA. La moral en todo caso tiene que ver con el valor de las cosas, de las actitudes, de lo que pensamos.

El valor (juicios de valor también se les llama) es una cualidad que hace que las cosas sean estimadas como positivas o negativas por los demás y por ti mismo: un axioma, una “verdad evidente” que no requiere demostración porque se justifica a sí misma. Estos valores para quienes hacen uso de ellos son reconocidos -casi por costumbre- como verdades universales, necesarias e inmediatas. Aunque no siempre lo son. Decía Hegel que la moral tenía dos formas diferentes, una subjetiva y otra objetiva, que una moral sólo subjetiva no era suficiente. Por ejemplo, si una persona tiene la buena voluntad y cree que obra bien eso es tan sólo una forma de moral, para que su actitud sea completamente “buena”, tiene que ser también “buena objetivamente”, tiene que caber y estar dentro de la ley moral que establece su propia sociedad, dentro de lo que dicen sus leyes, normas, usos y costumbres.


Un punto importante es que la moral depende de la experiencia, no sólo individual sino colectiva. Algunas experiencias pueden cambiar los valores de una cultura progresivamente (incluso de manera abrupta), como sucede por ejemplo cuando hay guerras, masacres, catástrofes, atentados terroristas o la aparición de ciertas tecnologías como el internet. Los valores por lo tanto son cambiantes, relativos. Los cambios pueden ser para bien o para mal y esa condición sólo es posible saberla más adelante, con el tiempo, no se puede evaluar qué sucede con el cambio de un valor social en el mismo momento en que se produce. Los valores tienden a tener una función práctica, pragmática, a veces no la tienen intrínsecamente pero los humanos se las otorgamos como una concesión.

La vida emocional del ser humano está llena de valores morales y el saber emotivo está por encima de cualquier otro tipo de saber. Cuando juzgamos algo no es una acción de la mente únicamente, sino que las emociones son invitadas al juicio y se sienten EN PRIMERA FILA. De allí que las pláticas sobre la moral y la ética, sea un asunto espinoso y que conduce a controversias acaloradas. Inacabables.
(Silencio, uhm uhm…)
Las sociedad antiguas, también las generaciones pasadas, pensamos que fueron más morales, más recatadas que las actuales. Pirsig me ha hecho indagar más allá y revisar esa idea aceptada y casi masiva. Cuando eres padre o madre en este siglo XXI siempre te acosan las historias de que los jovenes están perdiendo trágicamente los valores morales, que ahora todo está permitido, que ya no hay control, en resumen que nuestros hijos están viviendo en una cultura del libertinaje desenfrenado. Resulta que según Pirsig las sociedades más antiguas son las más estáticas y por ende son menos morales. Me explico.

Estático significa que los valores morales son más rígidos y menos abiertos a los cambios, esto tiene una finalidad: mantener el orden ya establecido, que la gente y sus actitudes no se salgan de la norma, cuidar la supervivencia, que la gente no ande por allí rompiendo las leyes y la forma “correcta” de vivir, la que socialmente está bien visto. Antes, digamos las generaciones y sociedades anteriores funcionaban apegados a esos valores que les han permitido sobrevivir por mucho tiempo: IGUALES. Sin mucha variación.

En cambio, nuestros jóvenes y este mundo globalizado son DINÁMICOS. Están más abiertos a las innovaciones, en todos los ámbitos incluso en el moral, por lo tanto los DILEMAS para todos crecen (incluso para ellos), hay más reflexiones sobre la moralidad porque la gente se cuestiona más, tiene más opciones, y también más información sobre lo que ocurre en otros lados del mundo. De allí que Pirsig diga que hoy por hoy las sociedades son más morales que antes.

“Lo dinámico es también caótico, porque es un proceso emergente. Lo estático es ordenado, predecible: igual, status quo.”

Lo Dinámico está relacionado con la capacidad de introducir elementos nuevos, ideas, maneras de actuar, y especialmente con tener la libertad para probar esos nuevos caminos sin que nadie apruebe que estás haciéndolo bien. Cuando se vive así, no esperas que alguien te diga “ya lo hice y resultó bien”, tú lo haces primero sin esperar que otro lo pruebe o lo apruebe. Las grandes ciudades del mundo y las más importantes son las que se mantienen dinámicas. Los grupos humanos e individuos que sobreviven mejor son los que se mantienen más dinámicos.

Viene un punto muy bueno e útil de su filosofía. Lo Dinámico por sus propias características es más débil (paradójicamente) ante sus propios procesos de auto-destrucción. Ese mismo dinamismo lo hace fuerte para algunas cosas y débil para otras. Está condenado a la destrucción sino opera también de forma estática, si en algún momento de estar dinámico no regresa a lo estático para equilibrar, recomponerse, para su próximo ataque de dinamismo. Lo dinámico es también caótico, porque es un proceso emergente. Lo estático es ordenado, predecible: igual, status quo. La cuestión clave es la sabia combinación de ambas condiciones en los valores morales. Porque lo estático por sí solo conduce al anquilosamiento y lo dinámico, solito, al desastre, la anomia: la falta de sentido.

Juan, mi personaje hipotético y querido de siempre, nos demuestra con sus acciones la idea de Pirsig en su libro Lila: Indagación sobre la moral.
De una forma esquemática, ficcionada… ¿real?
Juan va todos los días al trabajo por el mismo camino, toma el metro en la estación Rosa, se baja en la estación Verde, camina siempre sobre Av. Norte y al final dobla a la derecha y llega a su oficina. Un día tras otro. Juan se aprende el camino de memoria, ni siquiera tiene que pensar para que su cuerpo -en un acto casi involuntario- le lleve a su trabajo. Él está libre de duda, siempre se ha ido así y nunca ocupa tiempo de su vida en pensar que podría irse de otra forma, tampoco lo necesita. Su vecino que trabaja con él y vive en su mismo edificio toma esa ruta: su ruta.
Un día pasa algo inusitado la Estación Verde está cerrada. La Estación Rosa también. Por un día cerraron ambas estaciones. En ese momento construye una nueva ruta en su cabeza, sale y la hace, llega felizmente al trabajo, pero descubre que la variación del camino le ha acercado a tantas cosas nuevas que no conocía. Ahora variará la ruta, cada día buscará una diferente. Se siente bien, algo le vibra adentro.
(Lo dinámico ha entrado y modifica a lo estático.)
Pero qué sucede si Juan siempre toma un camino nuevo, todos los días uno nuevo, que su mente estará estimulada en cada trayectoria al trabajo, cada día. Y ya está agotado de tanto conocer cosas nuevas, verlas, apreciarlas. Necesita y extraña la cotidianidad y costumbre de su primer trayecto, el original: su ruta. La que le permitía leerse un buen libro porque afuera ya no había más nada nuevo por conocer, ya lo había visto infinidad de veces; el que le permitía ir al trabajo casi como autómata y le consumía menos energía corporal, mental y emocional. Decide volver a tu antigua rutina, pero ya sabe que existen otras. Ahora hace el camino original pero tiene duda, sabe que al tomar su ruta anterior eligió, no como antes que al conocer sólo una ruta no había más nada, ni duda, ni opciones. Más adelante cuando extrañe irse por rutas diferentes otra vez, lo podrá hacer sin problemas. Juan tiene dudas pero también posee más libertad.
PD: Cuando acabe el libro completo subiré una reseña más acuciosa. La inquietud que tengo es dinámica por ahora.
Lila: an Inquiry into Morals: Libro finalista del Premio Pulitzer de ficción en 1991. La historia trata del viaje del autor (su alter ego Fedro) por el Río Hudson en bote. En su viaje se encuentra e invita a viajar con él a Lila, una mujer problemática, absolutamente DINÁMICA, y que está a punto de un colapso mental. El libro propone una crítica sin parangón al campo de los estudios antropológicos y su “supuesta” objetividad. Pirsig sostiene que esa objetividad es la que convierte al campo antropológico en algo ineficaz. Utiliza su teoría sobre la realidad de nombre Metafísica de la Calidad para explicar la incapacidad que tienen las sociedades occidentales para entender los valores y perspectivas de las culturas indígenas. Afirma algo sorprendente que los valores de la cultura blanca (anglosajona) son el resultado de una mezcla de los valores morales europeos con los de los pueblos nativos americanos.
Abrazos,
T.R.
Siete días después…
Reflexiones sobre la moral.- Segunda parte
“Lo que uno ha experimentado, lo ha experimentado.”
Alfred North Whitehead
Ya terminé de leer Lila: indagación sobre la moral de Robert Pirsig. Lo que más me impresiona de este manuscrito es la sensibilidad y a la vez la rabia de Pirsig. Se nota que es una persona con una capacidad abierta de experienciar la vida, eso es muy valiente, y al mismo tiempo, sus letras dejen entrever que ha sido lastimado muchas veces (por su mundo exterior y por su mundo interior -él a sí mismo). Es una reflexión cercana al lector porque todos hemos pasado por esos dos tipos de sufrimientos que devienen de la confrontación primero con el orden social, con la cultura, y luego con el yo, el ego… la auto-angustia por nuestros dilemas más íntimos.
Pirsig creó la Metafísica de la Calidad (MC de ahora en adelante) como una propuesta acerca de cómo funciona el mundo y el ser humano, cómo están engranadas las diferentes esferas -biológica, social, cultural y moral- necesarias para que vivamos y sobrevivamos en este planeta. Si bien no es la primera vez que se intenta una filosofía basada en la experiencia (empírica), es interesante el libro de Pirsig porque va deconstruyendo (desmontando) la estructura sobre la que se ha edificado el pensamiento occidental, específicamente la idiosincrasia y el modo de pensar del estadounidense.
Es un libro sabio en tanto que hace que el lector recorra de la mano de Pirsig sus argumentos, sus dudas, su rabia, sus deseos y finalmente encuentre su propia filosofía de la vida. Este proceso de descubrimiento personal nace de la confrontación y la resistencia a sus propuestas, pero a medida que avanza uno en la lectura se produce un estado de empatía y complicidad con Pirsig. Un libro que nos cambia la vida es un libro que se va transformando en nuestra piel mientras lo leemos. Lila es uno de esos.
Habría que contextualizar la reseña un poco. Veamos.
Este libro se publicó en 1991, ya había colapsado el muro de Berlín, la URSS se desintegró dando como resultado muchos estados independientes. También por estos años se dieron los cambios necesarios para que aparecieran el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial un poco después; las políticas económicas de un EE. UU. convertido en la única súper potencia cambian para siempre al mundo y arranca lo que hoy se conoce como la globalización. Clinton está al mando de la presidencia estadounidense guiando un crecimiento inusitado de ese país y nació también la Unión Europea (UE) como incipiente bloque político-económico. Algunos países como Chile, Guatemala, Paraguay, están en transición de unas dictaduras nefastas pasan a la democracia; en México comienza la acción que finaliza con el levantamiento zapatista en 1994 y Argentina -como casi todo los países de Occidente- adopta una economía neo liberal. La década termina con una América Latina sumida en una desigualdad social de la que aún no hemos podido salir. Nace el internet también, un avance tecnológico revolucionario, cambiando cada vez más la forma de comunicación humana.
Este contexto es importante para la reseña porque fue en el que Pirsig escribió y publicó Lila -por primera vez. Sin embargo, Pirsig creció dentro de un EE. UU. aún con costumbres muy victorianas, luego le tocó la Segunda Guerra Mundial y ya más adulto vio pasar a la generación de los sesenta (hippie). Ha vivido todo este gran cambio del mundo y de su país. Hoy tendrá unos ochenta años. Pirsig calificado “loco” mil veces, le decía YO a una amiga, que ya quisiéramos todos su tipo de locura aunque sea por un ratito.
Volvamos a la trama.
Usando como excusa la crónica de un viaje (metáfora del viaje interior), Lila relata las travesías de Fedro (el personaje central) en su bote por el Río Hudson. Durante éste Fedro conoce a Lila quien encarna (representa) durante todo el libro los avances y retrocesos del protagonista en su búsqueda de la verdad absoluta de la moral. Lila no es precisamente una persona intelectual ni estudiada, pero tiene ese sabiduría que da el haber vivido mucho y en circunstancias fuertes. Fedro es un intelectual, filósofo empírico, un amante de la deducción, de la observación del comportamiento humano. Son dos personas raras después de todo, cada una en su estilo, un tanto solitarios, un tanto rebeldes al sistema social. No encajan pues entre las personas digamos “normales”. (Diría mi hijo que son muy freaks.) A medida que ellos se conocen, y por el interés de Fedro de entender a Lila y de explicar la brecha que separa la filosofía del blanco estadounidense de la de los indígenas del mismo país, se adentran también en el concepto de choque cultural. No sólo muestra el choque cultural entre dos culturas (la blanca y la indígena) sino entre dos culturas individuales (la de Fedro y la de Lila). Esto es interesante. Pirsig usa la analogía del choque cultural -estudiado por la antropología y la psicología- para afirmar que las ideas y creencias de cada individuo funcionan como una cultura personal, y cuando tratas de entenderte con otra persona, es como si estuvieran chocando dos culturas enteras.
La Metafísica de la Calidad de Pirsig incorpora elementos de diferentes corrientes o tradiciones filosóficas: budismo zen, pragmatismo, el trabajo del filósofo norteamericano F.S.C. Northrop, y la de los indígenas norteamericanos. Su queja principal se la hace al dualismo tradicional sujeto-objeto, del cual dice es un lente muy equivocado y pobre para ver la realidad y tratar de explicarla. Las experiencias místicas cobran importancia dentro de su propuesta, como la puerta a través de la cual se puede eliminar la separación artificial entre lo que que creemos que somos (subjetivo) y lo que pensamos que percibimos (objetivo). El valor o la calidad -tal como la describe Pirsig- no es de verdad definible, ya que es empíricamente anterior a cualquier construcción mental o intelectual. Para Pirsig la Calidad es la fuerza fundamental del Universo que estimula desde los átomos hasta a los animales a evolucionar y a adquirir nivelas más altos de Calidad. Incluyendo a la mente, a las ideas y a la materia, todo es un producto y resultado de la Calidad.
Regresemos al asunto de lo Dinámico y lo estático de su propuesta.
Los patrones de calidad estáticos están estructurados mientras que la Calidad Dinámica no tiene un patrón. Cuando la Calidad Dinámica se vuelve hábito se convierte en un patrón estático. En su metafísica no existe dualidad, como en la oposición sujeto-objeto, sólo hay Calidad que se manifiesta de diferentes maneras. La Calidad Dinámica es un evento anterior a la interpretación intelectual de la realidad, es pre-intelectual. Sucede en tiempo presente mientras estamos contemplando la realidad en el mismo momento en que lo hacemos. Con algo de retraso (delay), luego de contemplarla, le otorgamos a esta experiencia una forma estática y entonces la describimos con emociones, palabras, cosas, etc. Estas formas estáticas ya nombradas con palabras (interpretadas a través de la simbolización del lenguaje) se intercambian con otras personas construyendo la base del conocimiento de la cultura, y de la comunicación. Esto me recuerda a Marià Corbí (Hacia una espiritualidad laica, Editorial Herder) cuando dice que los humanos tenemos una interpretación dual de la realidad: una experiencia relativa “que se nos muestra como estímulo para nuestra actuación (comportamiento), como significado para nuestra vida, como valor de supervivencia” y una experiencia absoluta de la realidad que “se nos presenta como ser y valor sin relación con nuestras necesidades, como separada, ab-soluta (suelta de) de toda relación con nosotros, como estando ahí, en sí misma”.
La Calidad estática es todo lo que se puede conceptualizar o reconocer como patrones formados, estructurados. Divide la Calidad estática en cuatro formas diferentes: inorgánica (cosas no vivientes), biológica (seres vivientes), social (comportamientos, hábitos, rituales, instituciones) e intelectual (ideas), las cuales van ascendiendo en términos morales. Los patrones intelectuales son más morales que los sociales, los sociales más morales que los biológicos, y así.
La división sujeto-objeto, opuesta a la Metafísica de la Calidad, es un modelo de interpretación heredado de la época del racionalismo (siglo XVII, la figura central es Descartes), en el cual la razón tiene un papel primordial en la producción del conocimiento. El empirismo, más cercano a la MC, resalta el papel de la experiencia en la formación de las ideas, sobre todo de la percepción como fuente de conocimiento, es la fuente de primera mano. En la MC dicha fuente está constituida por valores (la valoración de algo), ese es el centro del cual parten las demás nociones de un mundo, las demás interpretaciones de la realidad. Y la evolución que afirma Pirsig consiste en una progresión moral de estos patrones de valor.
Los conflictos entre los diferentes patrones son los que producen el sufrimiento imperante en la sociedad actual, pero también conllevan a su “moverse de lugar”. Además fomentan su mutación (como las narradas en Los Bárbaros de Baricco). Usemos varios ejemplos de Pirsig.
Un conflicto entre los patrones sociales y los biológicos podría ser en de las revistas pornos en los quioscos. Te atraen y al mismo tiempo te repelen. Una parte de uno quisiera ojearlas directamente en el quiosco (¡biología pura!), pero otra parte desea apartarse de las revistas (no es correcto ni moral ver pornografía). Como el patrón biológico viene debajo del patrón social en la escala del MC, no ver las revistas se convierte en algo más moral que verlas.
Sucede lo mismo con la fama, ser reconocido por la sociedad. Se ha convertido en una fuerza organizadora de la evolución social. Es la atracción por la celebridad, y por el dinero que ésta trae aparejado. Hay personas que son capaces de lanzarse en un barril por las Cataratas del Niágara para ser famosos, así hay asesinos que matan para ser famosos, personas que se matan de hambre (anoréxicas) para ser famosas, etc. De allí nace el conflicto, a través del cual sentimos una diferencia entre lo que realmente somos y lo que queremos ser ante los demás.
Un patrón social, lo que todos pensamos que es bien visto, devora un patrón de valores intelectuales, la idea que uno tiene de sí mismo. Eso es inmoral porque el patrón intelectual está por encima actualmente de los patrones sociales. Un patrón social (la mujer anoréxica es bonita) devora a un patrón biológico (la mujer necesita alimentarse bien para estar sana). Así en la naturaleza de los patrones en conflicto y de su respectiva posición se puede reconocer cuando algo es inmoral o no, por la posición del patrón que está teniendo la ventaja o el que está siendo más elegido (por los humanos) con respecto a la escala evolutiva moral de la MC.
Atendiendo al modelo de Pirsig, un patrón intelectual (unas ideas) también puede convertirse en uno social, es el caso de los Derechos Humanos, esto se consideraría un desarrollo moral porque el patrón intelectual es una forma más alta de evolución que la sociedad.
Espero les despierte la curiosidad por leerlo…
T.R.

5 comments

  1. Ping : Las enseñanzas del Pepino de mar #sersiendo | Ser siendo
  2. TAIKA RAMÉ

    Hola luciérnaga
    Me da gusto que ya tengas mi libro. Ojalá vengas por México y te lo pueda dedicar personalmente. El libro de “Lila” está genial… ya casi voy a terminarlo y se irá a la imprenta pronto, estará en venta en España y en muchos países de Latinoamerica. Ojalá más gente se conecte con su historia y nos ayude a todos a reflexionar sobre la moral.
    Ojalá llegue hasta donde estás una película que vi ayer se llama Traspatio (Backyard), es sobre las muertas de Júarez. Me impactó mucho.
    Sigue escribiendo y te mando muchos abrazos desde México,
    Nadir

  3. luz

    querida Nadir,
    pufff que tiempo que ha pasado….un pco como Juan, sali de mi rutina calmada y con todo el tiempo a mi disposicion (Jamaica) para venirme a Chile; a esta voragine de ciudad que me traga cada vez aunque trate de defenderme.
    Muchas emociones, familia GRANDE, tantas cosas que hacer, adonde ir, y ver…las fiestas de fines de año, nacimiento del nuevo nieto medio Mexicano; por cierto….te imaginaras que junto con conocer a mi consuegra que viajo por lo mismo, llego TU libro que ya le habia pedido. Asi es que ya esta en mis manos….no leido, solo “ojeado” y esperando llegar la proxima semana a casa para empezar a disfrutarlo. Aca no he tenido el tiempo para hacerlo.
    No he entrado mas que un par de veces a leerte, menos a escribir, y esta noche que sentia la necesidad de empezar a volver a lo mio, te vengo a visitar dandome cuenta que ya es tiempo de volver, que extraño ese espacio, MI espacio, para hacer lo que me gusta dentro de esa rutina que puede parecer “vacia” y estatica.
    Me dejaste ya con el bichito de interes en este nuevo libro que tratare de encontrar; si no es ahora, lo busco mas tarde en USA.
    Hoy te dejo un abrazo saludandote contenta de que seas parte de ese “mi” espacio de ocio, contemplacion, lecturas, reflexion, ect.
    Gracias por todo….y sigue con la inquietud para que nos cuentes mas adelante.

    luciernaga

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