Etiquetado: violencia en el noviazgo

¿Por qué no hay un Día Internacional del Hombre? #sersiendo

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Si eres de las personas que hoy, 8 de marzo, se están preguntando: ¿por qué hay un Día Internacional de la Mujer y no hay un Día Internacional del Hombre? La explicación es ésta, se llama discriminación positiva. ¿Pero eso qué es?

La discriminación positiva es el término que se le da a una acción que, a diferencia de la discriminación negativa, puede establecer políticas que dan a un determinado grupo social, étnico, minoritario o que históricamente haya sufrido discriminación a causa de injusticias sociales, un trato preferencial en el acceso o distribución de ciertos recursos o servicios, así como acceso a determinados bienes. Se trata de una política social dirigida a mejorar la calidad de vida de grupos desfavorecidos, proporcionándoles la oportunidad de equiparar su situación de desventaja social.

La violencia dirigida hacia los grupos más desfavorecidos nos lastima a todos/todas. Por ello actúa HOY para cambiar el realidad mundial de las mujeres y erradicar la violencia de género. Seas hombre o mujer, actúa HOY y todos los días para cambiar esa realidad, sin las políticas y acciones de discriminación positiva los grupos en situación de riesgo no podrán mejorar sus condiciones de vida. Para las mujeres es más difícil tener acceso a lo que necesitan por sus propias condiciones históricas.

Hoy es el Día Internacional de la Mujer. No es un día para regalar flores ni para felicitar a las mujeres como si se tratara del Día de San Valentín. Hoy es un día para visibilizar lo que está pasando con nosotras en el mundo, para difundir nuestros derechos a una vida libre de violencia. No te sumes a la frivilización de este día y haz tu parte: sube a las redes toda la información que encuentres sobre la lucha por la equidad de género y por mejorar la condición actual de las mujeres. Necesitamos el apoyo de cada mujer y cada hombre del Planeta, porque la inequidad social nos ha lastimado a todos/todas. No sólo a las mujeres. Ha lastimado a nuestros hijos e hijas y lo seguirá haciendo si no nos unimos para cambiar el panorama global todos juntos, todas juntas. Gracias por ayudar a la humanidad.

fb6632547ab0aff76331de893dbe6f0dSoy feminista. Hoy quiero darle las gracias a todas las personas, mujeres y hombres, que hicieron activismo para que ahora yo pueda tener los derechos que tengo. Yo nací en 1971, en esa década 1970-1980, las mujeres no podían divorciarse, ni tener la patria potestad de sus hijos/hijas ni abortar. Aún hoy en algunos lugares todavía siguen sin tener esos derechos básicos. Muchas gracias por TODOS sus esfuerzos, por lo que han logrado hasta hoy, por los cambios que han tenido las leyes en los diferentes países. Gracias en mi nombre y en el de todas las mujeres y los hombres que han nacido después que yo. Soy feminista, sí. Soy humanista, también. Lo diré hasta que muera o hasta que las mujeres tengamos los mismos derechos que los hombres. Mientras tenga vida seguiré poniendo mi grano de arena -todos los días- a favor de la equidad de género. Ni una más.

Actualización | Me andan diciendo en las redes sociales que hay un Día Internacional del Hombre. No está aprobado por la Unesco, pero existe: 19 noviembre. Cuando venga ese día hablaremos aquí de cómo promover roles masculinos positivos, de las nuevas masculinidades, sobre asuntos de salud, paternidad y custodias compartidas… Genial, me da gusto que así sea, es más congruente. Ya lo agendé para hacer un post ese día y para ir investigando y compartiendo información al respecto de esos temas con más frecuencia. Pero hoy es el Día Internacional de la Mujer, así que sigamos en el hoy, mi gente. De todas maneras, los hombres que están luchando por crear nuevas masculinidades siguen siendo una minoría total, así que el tema de la discriminación positiva habría que replantearlo, ver cómo se manejaría. Es interesante el tema.

Buen fin de semana,
Nadir Chacín
Lee + https://www.facebook.com/sersiendo o Twitter @nadirchs


Deseamos que haya equidad entre los géneros, pero no hemos encontrado aún cómo llamarle a la acción/idea/concepto que necesitamos para que sea inclusivo, que nos reúna a todos los seres humanos. Algo que nos describa mejor a todos/todas y a nuestra causa común. ¿Feminismo? ¿Humanismo? ¿Algo completamente nuevo? Cómo podríamos decirle para que todos/todas nos sintamos interpelados, convocados, incluidos/incluidas. ¿Qué opinan? Dejen sus comentarios.

Why domestic violence victims don’t leave #sersiendo

Domestic violence is a carefully laid physical, financial and psychological trap.
Leslie Morgan Steiner

Hola, mi gente. Es una lástima que esta charla de TED.com no tenga subtítulos en español. Es una excelente explicación sobre por qué las víctimas de violencia doméstica no se van de sus casas y se alejan del abusador. 

La violencia familiar o doméstica es un tipo de abuso, implica lastimar  a alguien, por lo general a un cónyuge o una pareja, pero también puede ser a otro familiar: hijos, padres, etc. Las víctimas pueden sufrir lesiones físicas, como hematomas o fracturas óseas. Pueden sufrir emocionalmente de depresión, ansiedad o aislamiento social. Es difícil saber  la incidencia de la violencia doméstica porque frecuentemente las personas no la denuncian. No existe una víctima típica. Ocurre entre personas de todas las edades. Afecta todos los niveles de ingresos y de educación.

Si les gusta el video por fa compártanlo. En todo el mundo, al menos una de cada tres mujeres ha sido golpeada, forzada sexualmente o abusada de otra manera durante su vida. En la mayoría de los casos, el abusador es un miembro de su propia familia. Rompe el silencio. Busca ayuda.

Nadir Chacín @nadirchs
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CAMPAÑA NI UNA MÁS: Formas de la violencia de género

ÚNETE a la campaña: NI UNA MÁS. Sube a la foto de tu perfil alguna imagen que denuncie la violencia de género. Día Internacional de la Mujer, lunes 8 de marzo. En mis fotos hay muchas imágenes. Usa la que quieras y donde quieras (blogs, facebook, twitter). No más violencia, por favor. CORRE LA VOZ.

Se consideran formas de violencia de género, las siguientes:

1. Violencia psicológica: Es toda conducta activa u omisiva ejercida en deshonra, descrédito o menosprecio al valor o dignidad personal, tratos humillantes y vejatorios, vigilancia constante, aislamiento, marginalización, negligencia, abandono, celotipia, comparaciones destructivas, amenazas y actos que conlleven a las mujeres víctimas de violencia a disminuir su autoestima, a perjudicar o perturbar su sano desarrollo, a la depresión, e incluso al suicidio.

2. Acoso u hostigamiento: Es toda conducta abusiva y especialmente los comportamientos, palabras, actos, gestos, escritos o mensajes electrónicos dirigidos a perseguir, intimidar, chantajear, apremiar, importunar y vigilar a una mujer que pueda atentar contra su estabilidad emocional, dignidad, prestigio, integridad física o psíquica, o que puedan poner en peligro su empleo, promoción, reconocimiento en el lugar de trabajo o fuera de él.

3. Amenaza: Es el anuncio verbal o con actos de la ejecución de un daño físico, psicológico, sexual, laboral o patrimonial con el fin de intimidar a la mujer, tanto en el contexto doméstico como fuera de él.

4. Violencia física: Es toda acción u omisión que directa o indirectamente está dirigida a ocasionar un daño o sufrimiento físico a la mujer tales como: lesiones internas o externas, heridas, hematomas, quemaduras, empujones o cualquier otro maltrato que afecte su integridad física.

5. Violencia doméstica: Es toda conducta activa u omisiva, constante o no, de empleo de fuerza física o violencia psicológica, intimidación, persecución o amenaza contra la mujer por parte del cónyuge, el concubino, ex cónyuge, ex concubino, persona con quien mantiene o mantuvo relaciones de afectividad, ascendientes, descendientes, parientes colaterales, consanguíneos y afines.

6. Violencia sexual: Es toda conducta que amenace o vulnere el derecho de la mujer a decidir voluntaria y libremente su sexualidad, comprendiendo ésta no sólo el acto sexual, sino toda forma de contacto o acceso sexual, genital o no genital, tales como actos lascivos, actos lascivos violentos, acceso carnal violento o la violación propiamente dicha.

7. Acceso carnal violento: Es una forma de violencia sexual, en la cual el hombre mediante violencias o amenazas, constriñe a la cónyuge, concubina, persona con quien hace vida marital o mantenga unión estable de hecho o no, a un acto carnal por vía vaginal, anal u oral, o introduzca objetos sea cual fuere su clase, por alguna de estas vías.

8. Prostitución forzada: Se entiende por prostitución forzada la acción de obligar a una mujer a realizar uno o más actos de naturaleza sexual por la fuerza o mediante la amenaza de la fuerza, o mediante coacción como la causada por el temor a la violencia, la intimidación, la opresión psicológica o el abuso del poder, esperando obtener o haber obtenido ventajas o beneficios pecuniarios o de otro tipo, a cambio de los actos de naturaleza sexual de la mujer.

9. Esclavitud sexual: Se entiende por esclavitud sexual la privación ilegítima de libertad de la mujer, para su venta, compra, préstamo o trueque con la obligación de realizar uno o más actos de naturaleza sexual.

10. Acoso sexual: Es la solicitud de cualquier acto o comportamiento de contenido sexual, para sí o para un tercero, o el procurar cualquier tipo de acercamiento sexual no deseado que realice un hombre prevaliéndose de una situación de superioridad laboral, docente o análoga, o con ocasión de relaciones derivadas del ejercicio profesional, y con la amenaza expresa o tácita de causarle a la mujer un daño relacionado con las legítimas expectativas que ésta pueda tener en el ámbito de dicha relación.

11. Violencia laboral: Es la discriminación hacia la mujer en los centros de trabajo: públicos o privados que obstaculicen su acceso al empleo, ascenso o estabilidad en el mismo, tales como exigir requisitos sobre el estado civil, la edad, la apariencia física o buena presencia, o la solicitud de resultados de exámenes de laboratorios clínicos, que supeditan la contratación, ascenso o la permanencia de la mujer en el empleo. Constituye también discriminación de género en el ámbito laboral quebrantar el derecho de igual salario por igual trabajo.

12. Violencia patrimonial y económica: Se considera violencia patrimonial y económica toda conducta activa u omisiva que directa o indirectamente, en los ámbitos publico y privado, esté dirigida a ocasionar un daño a los bienes muebles o inmuebles en menoscabo del patrimonio de las mujeres víctimas de violencia o a los bienes comunes, así como la perturbación a la posesión o a la propiedad de sus bienes, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, documentos personales, bienes y valores, derechos patrimoniales o recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades; limitaciones económicas encaminadas a controlar sus ingresos; o la privación de los medios económicos indispensables para vivir.

13. Violencia obstétrica: Se entiende por violencia obstétrica la apropiación del cuerpo y procesos reproductivos de las mujeres por personal de salud, que se expresa en un trato deshumanizador, en un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, trayendo consigo pérdida de autonomía y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad, impactando negativamente en la calidad de vida de las mujeres.

14. Esterilización forzada: Se entiende por esterilización forzada, realizar o causar intencionalmente a la mujer, sin brindarle la debida información, sin su consentimiento voluntario e informado y sin que la misma haya tenido justificación, un tratamiento médico o quirúrgico u otro acto que tenga como resultado su esterilización o la privación de su capacidad biológica y reproductiva.

15. Violencia mediática: Se entiende por violencia mediática la exposición, a través de cualquier medio de difusión, de la mujer, niña o adolescente, que de manera directa o indirecta explote, discrimine, deshonre, humille o que atente contra su dignidad con fines económicos, sociales o de dominación.

16. Violencia institucional: Son las acciones u omisiones que realizan las autoridades, funcionarios y funcionarias, profesionales, personal y agentes pertenecientes a cualquier órgano, ente o institución pública que tengan como fin retardar, obstaculizar o impedir que las mujeres tengan acceso a las políticas públicas y ejerzan los derechos previstos en esta Ley, para asegurarles una vida libre de violencia.

17. Violencia simbólica: Son mensajes, valores, íconos, signos que transmitan y reproducen relaciones de dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales que se establecen entre las personas y naturalizan la subordinación de la mujer en la sociedad.

18. Tráfico de Mujeres, niñas y adolescentes: Son todos los actos que implican su reclutamiento o transporte dentro o entre fronteras, empleando engaños, coerción o fuerza, con el propósito de obtener un beneficio de tipo financiero u otro de orden material de carácter ilícito.

19. Trata de mujeres, niñas y adolescentes: Es la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de mujeres, niñas y adolescentes, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza o de otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre mujeres, niñas o adolescentes con fines de explotación, tales como prostitución, explotación sexual, trabajos o servicios forzados, la esclavitud o prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.

EXPLICAR vs JUSTIFICAR

Ojo mi gente con la diferencia entre EXPLICAR y JUSTIFICAR. Yo puedo explicar (la ciencia y la psicología me ayudan) que un hombre le pegue o viole a una mujer porque está seguro de que ella lo provoca. Pero bajo ningún contexto se puede fundamentar el abuso y la violencia en atenuantes de este tipo, eso es confundirlo todo: la explicación con la justificación.

Para explicar no tengo que involucrarme emocionalmente (la ciencia sale al ruedo), pero en la justificación asumo una posición individual (personal) en la que participa la ética mezclada con lo afectivo. Yo podría -a través de la argumentación de cómo funciona una mentalidad psicopática- “explicar” que Hitler odiaba a los judíos, pero eso NUNCA “justificaría” el Holocausto.

NO TE VUELVAS ALIADA NI ALIADO DE LAS PERSONAS QUE VIVEN Y SE ALIMENTAN DE LA VIOLENCIA. NO existe alguien “más o menos” abusivo, violador, violento, pedófilo, ladrón o asesino, eso es imposible. En estas cosas NO HAY puntos medios de valoración.

Ofrecer la otra mejilla

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Ser espiritual, ser religioso, no significa que dejes que te violenten y que luego -además- pongas la otra mejilla. No se trata de eso. Ser espiritual significa Despertar. Salir del sueño, de la realidad falsa y de tu yo falso: el ego. Estar consciente de que en la vida has creado una forma de ser que oculta lo que realmente eres. Ser espiritual implica perder el miedo, rascarle a esa capa superficial y dejar que surja tu YO sagrado e inmutable que ha permanecido oculto.
Las personas que viven así son más conscientes de lo que necesitan, quieren y desean. También tienen más herramientas emocionales para dirigir su vida hacia aquello que les produce placer. El verdadero placer es el encuentro con uno mismo: la reconciliación interna. No con los demás sino contigo, de ti para contigo.
En ese camino de tratar de estar despierto el mayor tiempo que puedas durante un día, a veces vivirás situaciones violentas. Ante esas situaciones la persona que es consciente y que ha seguido un sendero espiritual (o lo está aprendiendo) no reacciona ante lo que sucede, sino que actúa. Es diferente, reaccionar que actuar. La reacción es algo visceral, casi instintivo, el actuar viene matizado por el estar presente, por no engancharte con la actitud insana y totalmente insconsciente de los demás. Esa es la diferencia.
No se trata de poner la otra mejilla y dejar que te sigan “pegando”, que sigan ejerciendo el poder sobre ti, no se trata de vivir situaciones violentas y quedarse inmóvil. Paralizado(a). Entregado(a) al destino. No.
La persona que está consciente ACTÚA, si tiene que decir que NO, ante algo que es violento o que l@ violenta de alguna forma, dice NO. Con vehemencia dice NO. Un NO contundente, más no reactivo.
Asimismo el despertar está relacionado con escoger a las personas con las que compartes tu vida y tus espacios, rodearse de personas que te alimenten, que estén buscando ser mejores personas y estar más conscientes, igual que tú. La convivencia con otras personas DESPIERTAS hace que tú estés más consciente.
La iluminación o el estar presente es contagioso, produce cambios en los demás. Apesar de ellos mismos incluso. Pero… (siempre hay uno) no seas un MÁRTIR, tampoco se trata de ofrecer y entregar tu vida a los demás en detrimento de tu propia persona. Las personas espirituales se QUIEREN y cuidan a sí mismos, mucho, se dan mucho amor y saben establecer límites. Saben decir NO cuando su integridad física o emocional está siendo amenazada. Amar a tod@s y dar es VITAL. Es algo hermoso que te cambia la vida, es cierto. Pero el mundo no necesita más mártires sino PERSONAS DESPIERTAS. CONSCIENTES. Personas completas no amputadas ni anestesiadas, metafóricamente hablando. Defenderse no es pecado ni es una actitud poco espiritual, al contrario, las personas tienen que aprender a poner límites y a defenderse CUANDO SEA NECESARIO. La sabiduría está en saber discernir cuándo es necesario y cuando no, cuando es una reacción y cuando no. Lee “La Nueva Tierra” de Tolle, lee “Senderos de Paz”. Indaga sobre la vida de quienes han cambiado el mundo…  QUE LE HAN DADO LUZ… indaga… SABIO, SABIA. Una cosa que me fue muy útil para saber la diferencia entre acción y reacción (la que aún aprendo todos los días) fue leer sobre la Madre Teresa de Calculta, Osho, Buda, Eckhart Tolle, Carlos Fraga, Anthony Robbins, Dyer… y descubrir el mundo interior de las personas que curan a otros. Aprender sobre la curación como acto.
Aprende también a decir NO,
T.R.

Mujeres violentas

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“Nadie se puede sanar, hiriendo a otra persona.” San Ambrosio 
“Resulta difícil pensar en la violencia, lo que explica que nos cueste identificarla, no queremos verla en nosotros, aunque aceptar nuestra ambivalencia nos permitiría procesarla mejor.” Isabel Menéndez, autora del libro Mujeres maltratadas
  

No sólo los hombres en este siglo XXI se han vuelto más violentos sino las féminas también. Reflexionaba sobre el porqué nosotras estamos violentando a otr@s, qué nos duele, cómo ejercemos la violencia, y cómo salir de esta actitud que afecta a nuestras relaciones de pareja, familiares y laborales.

Eckhart Tolle en su libro Una Nueva Tierra utiliza un concepto que me parece útil para hablar de la violencia femenina: el cuerpo del dolor (Pain-body). Se trata de la acumulación energética negativa (carga emocional) que se aloja dentro de ti y que utiliza tu fuerza vital. Tolle lo describe como “casi una entidad con su propia agenda”, ya que produce que tus reacciones a las situaciones que vives sean estereotipadas, llenas de miedo y manejadas por tu ego. Esta explicación se puede agrupar dentro de las propuestas que conciben al cuerpo humano como un campo electromagnético (para más información ver reseñas de los libros La biología de las creencias y El genio en tus genes).

Cuando el cuerpo del dolor se activa, las células guardan el dolor físico y emocional, lo memorizan. En nuevas situaciones, toda esa carga negativa se actualizará, trayendo al presente una repetición del sufrimiento, el dolor y la angustia, es como si estuvieras viviendo nuevamente aquella situación que te lastimó en el pasado. Cuando esa reactivación se vuelve repetitiva y crónica tus células entran en un estado de superviviencia y comienzan no sólo los malestares psicológicos y emocionales sino también los físicos.
Según Tolle el cuerpo del dolor puede “heredarse”, por ejemplo, las mujeres no sólo cargamos con nuestros sufrimientos individuales sino con los de nuestras madres y personajes femeninos cercanos y con los del género femenino general. Como ya sabemos nuestra historia, la de las féminas, está repleta de maltratos, vejaciones, marginación, desigualdad, anulación de la voz y el poder individual y de grupo. Las emociones de las mujeres han sido reprimidas durante siglos y en muchos casos no hemos podido siquiera reconocer que existen, que los hechos dolorosos que vivimos sucedieron. No se han procesado ni digerido sanamente.
Como vimos el cuerpo del dolor, como campo energético, está constituido por creencias y decisiones que hicimos en el pasado, él controla nuestras reacciones en el presente. A veces hace falta sólo una pequeñez para reactivarlo, además se crea un círculo patológico en el que esta carga emocional negativa produce más pensamientos negativos y así el proceso situación mala-dolor-reacción dolorosa se mantiene activo.
Tolle va más allá, incluso afirma que el cuerpo del dolor es como un animal hambriento que se alimenta de lamentaciones, quejas, reacciones exageradas, en resumen, de tu sufrimiento. Está hecho de sufrimiento, genera sufrimiento y también se alimenta de él. Los pensamientos negativos también atraen a tu vida más experiencias malas con el fin de legitimar lo que piensas sobre ti y tu mundo: “no sirvo para nada”, “ningún hombre vale la pena”, “todos los hombres son iguales”, “las mujeres siempre tenemos la de perder”, “ojalá hubiera nacido hombre”, “si fuera hombre mis papás me aceptarían”, etc.
Los humanos en general, no sólo las mujeres, vivimos en un estado de inconsciencia, sumidos en las distracciones de la vida diaria y de los avances tecnológicos, no tenemos ni nos damos tiempo para sentir la vida tal cual es. El dolor es parte de la vida, pero no sabemos cómo sentirlo, cómo procesarlo y dejar que se vaya. Por esta razón vive con y dentro de nosotr@s. Si algo nos duele simplemente reaccionamos echándole la culpa a los demás por nuestro dolor, gritamos, amanezamos, manipulamos, tratamos con todas nuestras armas de escapar de él, de huir, de no sentirlo. Esta actitud refuerza nuestro sentido falso de identidad, te mantiene atrapada en un humano (tú) que es víctima de la gente y de las circunstancias. Te quita poder y evitas ser responsable de lo que vives, de cómo procesas lo que vives, sea algo bueno o malo.
En las mujeres, al menos en mi experiencia y la de las féminas cercanas a mí, los “fantasmas” más comunes son:  
  1. El abandono de la pareja o de los seres amados: nos pueden dejar, nos dejan, se pueden morir, se mueren.
  2. La soledad: no tener pareja o pensar que puede dejarnos y estaremos solas, que nuestros hijos crecerán y se irán, el síndrome del nido abandonado.
  3. El rechazo: no gustarle a nuestra pareja o que no le parezcamos sexys, bellas, apetecibles, inteligentes a ningún hombre, que no seamos suficiente para nuestros padres y familiares, que no nos quieran o amen, que no sea lo suficiente, lo ideal.
  4. La baja autoestima: pensar que somos muy poco, que no tenemos suficientes conocimientos, habilidades, destrezas, que no tenemos fuerza física para hacer ciertas cosas prácticas como arreglar el WC, cargar cajas, cambiar las cerraduras de la puerta.
  5. La sensación de no tener el cuerpo deseado o de que atre demasiado: matarnos de hambre, vomitar a propósito, obsesionarnos con la dieta y el peso, repudiar nuestro físico, cabello, chaparreras, barriga, ser subestimada por ser bella, que los hombres no vean nuestra inteligencia porque están viendo nuestros senos, que se vincule nuestro desempeño laboral con nuestra belleza o fealdad.
  6. La vulnerabilidad femenina: no somos tan fuertes como ellos, somos débiles, estamos más expuestas a la violencia, tenemos vagina y ano que pueden penetrarse, nuestros órganos internos son más delicados, te bañas en una alberca no tan limpia y el agua entra dentro de ti, mayor facilidad para contagiarnos de enfermedades, el hombre la porta nosotros la padecemos.
  7. El síndrome de la súper mujer: deber ser buena amante, profesional, madre y esposa.
  8. La renuncia a nuestros propios deseos.
 
Todos estos fantasmas, que te persiguen, salen a tu mundo y de tí en forma de miedo. El miedo es lo que sale hacia afuera, la energía defensiva y violenta que escapa de ti, para hacer frente a los otros, a lo que sientes por tí misma, por tu mundo, por ellos y por tu cuerpo. El miedo es lo contrario al amor, es su opuesto, siempre que te resistas a verlo, a procesarlo y aceptarlo, se volverá VIOLENCIA pura que ejercerás contra ti misma, contra tu pareja y tus hijos, tu jefe o cualquiera que se te atraviese en el camino. 
Releyendo la lista pienso que son los fantasmas que persiguen a todo ser humano, independientemente de su género, preferencia u orientación sexual. La violencia proviene de estereotipos, de ideas falsas: cómo debemos comportarnos las mujeres o los hombres, las personas. Muchas personas que viven la violencia o la ejercen piensan que su situación es única, pero la verdad es que proviene de un estereotipo social y culturalmente arraigado en nuestras mentes, siempre se da el mismo mecanismo y se repite en muchas relaciones de pareja, familiares y laborales. Cuando lees y te informas sobre la violencia es más fácil identificar dichos mecanimos, entender que no estamos solos o solas en esta situación y que hay testimonios de personas que han logrado salir de la violencia y vivir de una forma más feliz, más humana. La violencia es un fenómeno social. Los hijos sufren la violencia que ven entre sus progenitores, cualquiera física o psicológica. Muchos dicen que “no se dan cuenta” pero se ha comprobado que mientras más pequeños más les perturba y traumatiza. La violencia genera violencia, el patrón se repite si no es tratado, reorientado y sanado. La buena noticia, tener actitudes violentas sí se cura.
Cortesía de un lector (Giorgio) les recomiendo la lectura de este artículo:
“Trabajando con mujeres violentas” de Erin Pizzey (Azul Fuerte: Asociación contra la discriminación por razón de sexo)
Una historia, mil historias, ¿quizá la mía o la tuya?
La mejor manera de sentir qué nos pasa a las personas con actitudes violentas es “verse” en un reflejo emotivo y cercano. Te presento el testimonio de una mujer valiente y que me sorprendió con su sinceridad, es asidua lectora de este blog. Quizá en él puedas encontrarte y reconocerte, como lo hice yo. Reconocer la violencia es el primer paso del proceso curativo, avanti.
Geraldine, 2 de noviembre del 2008
Hola Taika. Quisiera contarte mi historia. Soy una mujer violenta, apenas hace unos días me di cuenta. Increíble. La vida tiene una parte fea, muy fea. A veces las cosas no salen como quiero, me frustra, no he logrado la vida que deseo. A veces pienso en todas las decisiones que no he tomado, las que no tomé a tiempo o que terminaron siendo malas decisiones. Me duelen todas. Estoy cansada de luchar, de que la vida tenga siempre obstáculos, muros enormes. Siento envidia por lo que los demás tienen, por las vidas que han logrado y que no se parecen a la mía. Miro alrededor y hay miles de mujeres más hermosas, más inteligentes, más jóvenes y con una vida más estable. Es cierto también hay personas en una situación peor que la mía, pero yo sólo me fijo en las que tienen, pueden y son más que yo. Será mi patología, pero así me pasa.
Yo a mis 40 años, ¿qué tengo? ¿Qué he logrado? ¿Cómo puedo competir con ellas? ¿Cómo lograr consolidar mi actual relación de pareja… si tengo tanto miedo?
Las relaciones con mis otras parejas no fueron del todo buenas. Dos de ellas duraron varios años, pero la verdad siempre tuve miedo. Miedo a amar más, a ser más vulnerable que ellos, a enamorarme demasiado o a perderme en el amor. Miedo a parecer demasiado débil, a ser una mujer que se dejara dominar por un hombre, como lo hizo mi madre. Miedo a que mi pareja fuera como mi padre. Muy dentro de mí, los hombres me dan miedo, lo acepto. Creo que por eso soy violenta, me digo “pega primero”, defiéndete antes de que él te hiera. Sé que es una cosa absurda, porque no todos los hombres son iguales, pero mi miedo puede más que mi parte coherente.
Soy profesional, estudié una carrera y me considero alguien inteligente. Pero creo que la violencia no tiene nada que ver con la inteligencia, todos mis estudios no me han curado de ella. Tengo muchas dudas, me atacan constantemente. A veces no puedo saber qué camino tomar, mi mente elabora todos los escenarios posibles y me atormentan tantos caminos, elegir bien cuál tomar y que no me duela más adelante la decisión que tomé. Creo que por eso me duele, porque siempre pienso en lo que vendrá. A veces no decido por temor al futuro, a que me lastime decidir mal, otra vez. Decidir mal es una pérdida de tiempo. Ahora luego de mucho tiempo sola finalmente tengo un compañero que me hace feliz y confieso que le tengo miedo también. O no sé quizá me tengo miedo yo, de mi capacidad para echar a perder las cosas que me importan.
Estoy contenta porque mi vida ha dado un giro interesante, pero también me siento más vulnerable. Suelo pensar que él me dejará o que es una réplica de mis antiguas parejas, todos hombres dependientes. Yo dependiente, ellos dependientes. Qué horror. Cuando siento miedo las palabras violentas se me salen solas de la boca, luego me recuerdo a mi misma diciendo lo que dije y me siento triste de ser así. No es todo el tiempo, pero a veces mi frustración se acumula y sale así como la mierda y le cae a mi pareja encima o a quién esté cerca, a mis hijos, a mi jefe. Siento que darme cuenta fue algo importante, buscaré ayuda porque no creo poder superar esto sola, me da gusto que me leas hoy.
Siento que hay una pequeña luz que se está encendiendo dentro de mi oscuridad. Apesar de todo no pierdo la fe en mí ni en mi pareja, eso ya es un paso importante. Saludos, Geraldine. 

Creo que no hay palabras que añadir, mando un abrazo cálido a todas las personas que se reconozcan en este testimonio.
T.R.